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Los Jardines de la Casa de Eyrignac se han transmitido por herencia en mi familia por los hijos y las hijas desde hace 500 años: 22 generaciones desde la construcción del primer castillo o casa noble.

En la “Fronda de los Príncipes” del siglo XVII, una rebelión contra Mazarino, mi antepasado permaneció en el campo realista: como represalia, las tropas de Luís II destruyeron el primer castillo, que daba de la Alta edad Media. El actual palacio fue reconstruido por Antoine de Costes de la Calprenède en el siglo XVII sobre las ruinas de la antigua casa noble. Los primeros jardines fueron diseñados en el siglo XVIII, a iniciativa de Louis-Antoine Gabriel de la Calprenède (bisnieto de Antoine), a quien la fortuna fue más favorable: Jardines a la francesa inspirados en los de las casas de campo italianas tan en boga a la sazón. Fueron completamente modificados en el siglo XIX para adaptarse a la nueva moda, y se convirtieron en un parque a la inglesa.
 

Mi padre, Gilles Sermadiras, quiso insuflarles vida tal y como debieron ser en el siglo XVIII.

Confió en su propia inspiración y buscó en ellos los vestigios del antiguo jardín: tapias, escaleras, antiguo estanque, etc... Diseñó él mismo el jardín tan a menudo imaginado y que se adecuaba a su carácter.
En la actualidad, soy yo quien se ocupa de este «jardín secreto» e intento cada día rendir homenaje a la creatividad de mi padre perpetuando su obra con rigor y pasión.
 

Este jardín de verdor, oculto en el corazón del Périgord Negro, combina todos los tonos de verde: tejos, bojes, carpes y cipreses son las principales especies del jardín.
 


 

Pero lo más destacado de Eyrignac es el arte topiario: esculturas vegetales, salas verdes, bordados de boj, parterres a la francesa,... La diversidad de formas parece infinita, sin perder la armonía con las líneas arquitectónicas de la Casa y la finca natural preservada de 200 hectáreas que rodea este tesoro.

 

Estos jardines combinan el equilibrio clásico y estructurado de los jardines franceses
con los movimientos y la fantasía del lejano Renacimiento italiano...

Créditos fotos : Eric Sander